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¿Es cierto que el parlamentario Benny Elon, un hombre de derecha, se preocupa por los refugiados palestinos? ¿No es ése el estandarte de la izquierda?

La rehabilitación de los refugiados no es el estandarte de la izquierda israelí. La mayor parte de las organizaciones de izquierda en Israel quieren promover el interés nacional palestino, aunque esto no conduce a la rehabilitación de los refugiados ni a mejorar su situación a nivel humanitario; por el contrario, perpetúa esta triste condición y garantiza la continuación del conflicto.
Quienes se interesan por la paz y la seguridad de Israel deben considerar el problema de los refugiados palestinos. La habitual negativa a tomar en cuenta esta cuestión no la ha resuelto hasta hora y no habrá de resolverla nunca, por lo que seguirá siendo un arma de la lucha nacional palestina.
Debemos recordar que el interés nacional palestino contradice el interés nacional israelí. No hay futuro para un ente estatal palestino, excepto sobre las ruinas del Estado de Israel. Como La Iniciativa Israelí es una iniciativa sionista que se contrapone al fomento del nacionalismo palestino, puede ofrecer a los refugiados una solución humana.
En lugar de perpetuar esa desdichada situación como arma política, ofrecemos ponerle fin por medio de una solución humanitaria que habrá de beneficiar a la región toda.
¿La Iniciativa Israelí no propone en realidad una especie de "transfer", es decir, el traslado forzado de la población?

La iniciativa israelí propone una solución humana y verdadera a las tribulaciones que se prolongan desde hace sesenta años, y que perjudican al Medio Oriente y al mundo todo. Esa solución incluye también un elemento de traslado de población, pero de ninguna manera se trata de una carencia moral; por el contrario, es algo positivo y acertado desde todo punto de vista. Nadie piensa que se debe perpetuar la existencia de los campamentos de refugiados: no son lugares de vivienda dignos, y todos los planes de paz incluyen su desmantelamiento y la dispersión de su población a lugares más adecuados.
Se debe distinguir entre el traslado forzado de población en tiempos de guerra o a consecuencia de una conquista, y el aliento a la emigración que abre las puertas a nuevas posibilidades de vida para los emigrantes, quienes lo hacen por su libre voluntad. Nuestro plan de rehabilitación de refugiados es un claro ejemplo de aliento a la emigración.
Quienes examinen la situación en Gaza, por ejemplo, en donde hay cerca de un millón de refugiados, entenderán que no hay soluciones para esta olla de presión, excepto la posibilidad de salir de ella.
Los habitantes de los campamentos de refugiados en Gaza siguen allí por dos razones: la primera es el sueño de retornar a los lugares en los que vivían hasta 1948: Ashdod, Madjal (Ashkelon), Faludja y Kastina. Todos, excepto ellos, saben que dicho sueño no habrá de concretarse jamás.
La segunda razón, aún más importante, es que no pueden salir de Gaza: no tienen pasaportes ni dinero; la agencia de ayuda de la ONU, que debería ocuparse precisamente de estos problemas, se dedica en cambio a preservar los campamentos de refugiados.
¿Por qué razón La Iniciativa Israelí se basa en la cooperación de la comunidad internacional?

En los últimos años, en Israel y en el mundo se ha adoptado una actitud segun la cual es posible concretar los anhelos nacionales de las partes en conflicto dividiendo el territorio que se extiende desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo. Se trata de un enfoque irreal desde el punto de vista geográfico, demográfico y político: el problema palestino no tiene solución en el marco de esas fronteras.
Para poner fin a este círculo sangriento que se prolonga desde hace sesenta años, se necesita la cooperación regional e internacional. La solución que propone La Iniciativa Israelí requiere la cooperación de todos los factores regionales: Israel, con una gran inversión monetaria, el reconocimiento del problema de los refugiados y la aceptación de los habitantes árabes de Judea y Samaria como residentes con plenos derechos de residencia; Jordania, con el otorgamiento de la ciudadanía a los árabes que viven en Judea y Samaria; los países árabes y occidentales, con inversiones económicas y la disposición de recibir refugiados rehabilitados; los Estados Unidos, con su respaldo político y económico al plan de rehabilitación general y al gobierno jordano.
El hogar nacional judío y el hogar nacional palestino pueden coexistir como la solución de "dos Estados que conviven en paz uno junto al otro" sólo cuando se habla de ambas orillas del Río Jordán; es decir, todo el territorio destinado al Estado judío según la Declaración Balfour. De esa manera se puede proponer una frontera defendible y natural (el Río Jordán) y un espacio vital plausible para ambas poblaciones.
¿Por qué Israel debe afrontar el problema de los refugiados? ¿Por qué no construir una cerca y olvidarse de todo?
Este argumento, que llevó a la construcción de la cerca y al plan de desconexión de Gaza, implica una fuga de la realidad, que asegura la continuación de la guerra por otras vías creativas.
Hemos huido del Líbano y dejado los problemas "al otro lado de la cerca", y hemos hecho lo mismo en Gaza. ¿Tenemos tranquilidad ahora? Es obvio que no: al otro lado de la cerca prosiguen la vida, el odio y el armamentismo, y el estallido es sólo una cuestión de tiempo. Cerrar los ojos no resuelve los problemas.
¿Cómo afronta La Iniciativa Israelí la posibilidad de que se instigue a los refugiados a no cooperar con el plan, y que opten por permanecer en sus lugares y mantener sus posturas?
La Iniciativa Israelí no impone nada a los refugiados; quien quiera permanecer en su lugar de residencia actual podrá hacerlo, pero no podrá seguir disfrutando de la condición de "refugiado".
El desmantelamiento de la UNRWA y la transferencia del tratamiento de los refugiados a la agencia de la ONU que se ocupa de todos los refugiados restituirá la cordura al tratamiento de este problema, y pondrá fin a una realidad aviesa en la cual los sistemas internacionales cooperan para perpetuar una situación anormal con graves proyecciones humanitarias.
Nuestro conflicto es con los palestinos, no con los jordanos. ¿Cuál es la lógica de elegir a los jordanos como "asociados"?
Los palestinos son árabes que viven en la Tierra de Israel. Una gran parte son ciudadanos del Estado de Israel; otra gran parte son ciudadanos jordanos, y una tercera parte son refugiados.
Cuando se habla del "asociado palestino" sólo se hace referencia a los refugiados y, en realidad, ni siquiera a ellos, sino al Movimiento Nacional Palestino, liderado por las diversas organizaciones terroristas.
El Movimiento Nacional Palestino es un enemigo, cuyo objetivo consiste en destruir al Estado de Israel. No es un asociado para la paz y nunca podrá serlo.
El "asociado" es aquél con el cual Israel puede generar una nueva realidad de paz y seguridad, y un tratamiento real de la solución del conflicto, a partir de la aceptación de la existencia de un Israel judío como punto de partida.
El reino de Jordania, que es un Estado árabe en la Tierra de Israel, es decir, un "auténtico" Estado palestino, que convive en paz con Israel, es el único que puede representar a los palestinos y poner fin al conflicto. Se debe cerrar el "balance" que los refugiados mantienen contra nosotros, pero no con negociaciones sino por medio de la rehabilitación y las indemnizaciones.
A lo largo del tiempo se ha hablado en Israel de la "opción jordana" como vía real de paz. El Proceso de Oslo desvió el discurso público, pero fracasó. Hoy en día, tanto en Jordania como entre los palestinos, se vuelve a examinar este enfoque con una visión positiva.
¿Por qué entrarán los jordanos a un problema tan serio como éste?

Los jordanos ya están de todos modos inmersos en este problema. Si Israel entrega Judea y Samaria a la Autoridad Palestina, Jordania lindará con una Autoridad inestable conducida por un movimiento nacional militante vinculado con factores islámicos extremistas. El próximo objetivo de la Autoridad o del Hamás que la gobierne puede ser una revolución en Jordania, cuya ejecución resultará aún más fácil con la retirada de los Estados Unidos de Iraq, también lindante con Jordania.
Jordania no ha dejado nunca de considerarse responsable de los intereses del pueblo palestino. Se trata de un país con una sólida mayoría palestina, incluida la reina, que se encuentra permanentemente en un delicado equilibrio entre su carácter palestino y la monarquía hachemí, que proviene de Arabia. La Iniciativa Israelí propone fortalecer al régimen jordano y consolidar el poder de la casa real, como actividad complementaria al retorno de Jordania a la condición de "único representante legítimo del pueblo palestino".
El impulso económico prometido como parte del paquete de ayuda significativo y del proceso de rehabilitación de los refugiados, concuerda con el interés jordano de desarrollo y con la voluntad de la casa real de integrarse al crecimiento económico previsto. El peligro que implica la interrupción del apoyo norteamericano, si Jordania se rehúsa a cumplir su parte en el plan, constituye también un impulso efectivo a la cooperación plena.
¿Por qué La Iniciativa Israelí propone perpetuar la ocupación y seguir dominando a otro pueblo para siempre?

La iniciativa israelí se opone a la situación actual, en la cual en Judea y Samaria viven cientos de miles de árabes como residentes sin ciudadanía, en un entorno sin soberanía y dirigido por el ejército israelí por una parte y una Autoridad corrupta y sin fuerza por la otra. Estos residentes deben volver a ser ciudadanos, y ese territorio debe volver a ser el territorio soberano de un Estado.
La ciudadanía natural de estos residentes es jordana (porque ya habían sido ciudadanos jordanos, e Israel no otorgará la ciudadanía a quienes son sospechosos de hostilidad hacia el Estado). La soberanía natural sobre este territorio es israelí, porque no hay ninguna lógica –ni económica, ni geográfica ni de seguridad– en la partición del territorio que se extiende entre el Mar Mediterráneo y el Río Jordán. No se trata de ocupación ni de dominio de otro pueblo, sino de una realidad absolutamente plausible, en la cual en un Estado viven también ciudadanos de otro Estado vecino.
La existencia de un "patio trasero", un lugar sin soberanía clara, es perjudicial. La soberanía plena conlleva la responsabilidad por la salud, la economía, la seguridad interior y la seguridad nacional, y garantiza la preservación de los bienes culturales, históricos y ambientales del corazón histórico y geográfico de la Tierra de Israel.
¿Judea y Samaria no son territorio palestino ocupado?
No. Nunca existió en la Tierra de Israel un Estado palestino, y no hay ningún "territorio palestino".
El nombre de Palestina fue dado a toda la extensión entre el Mar Mediterráneo y el Río Jordán, un territorio destinado a ser el hogar nacional del pueblo judío. El plan de partición proponía dividirlo en un Estado judío y otro árabe, pero esta decisión no se implementó nunca, y no hay ninguna relación entre ella y la línea de alto el fuego de 1949, conocida como "la línea verde".
Judea y Samaria fueron conquistadas por la Legión Jordana en la Guerra de la Independencia, y los intentos de transformar esa zona en parte del reino de Jordania no fueron aceptados por la comunidad internacional y carecen de validez jurídica. Jordania los controló sólo durante 19 años, y desde entonces (hace más de 40 años) los controla Israel.
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