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El colapso del concepto de "un Estado Palestino"
Hace tiempo que Israel se dedica a reiterados intentos de resolver el conflicto israelo-árabe y de llegar a la paz y estabilidad con los palestinos, en especial según la fórmula de "territorios a cambio de la paz".
Israel reconoció a la OLP e impulsó la creación de una entidad palestina en Judea, Samaria y Gaza, pero la paz siguió alejándose. La situación tampoco mejoró con las retiradas de Israel; por el contrario, la amenaza terrorista se intensificó drásticamente. Miles de israelíes fueron asesinados, decenas de miles resultaron heridos y la vida en Israel volvió a ser posible sólo bajo fuerte custodia, la construcción de cercas de defensa y el retorno a las acciones intensivas del ejército israelí en Nablus, Jenín y Tul Karem.
Tampoco los palestinos "ganaron" nada con el proceso de paz. No se rehabilitó a ningún refugiado, el nivel de vida descendió y decenas de miles huyeron del territorio de la Autoridad Palestina. Las enormes sumas transferidas por diversos países a ésta última no fueron usadas por el gobierno de la OLP para construir una economía de avanzada ni para el bienestar de los habitantes, sino en beneficio personal de los líderes y para perpetrar atentados terroristas contra ciudadanos israelíes. Tampoco la "desconexión" ha traído la paz, sino un nuevo deterioro. El Hamás pro-iraní controla Gaza y aspira abiertamente a aniquilar a Israel, lanza proyectiles Qassam sobre el Néguev y ejerce un terrorismo cotidiano sobre los habitantes árabes de Gaza, muchos de los cuales fueron cruelmente torturados o asesinados.
Ahora ya está claro que el concepto de un "Estado palestino" ha colapsado. Si queremos la paz debemos reexaminar la realidad sin falsas expectativas, entender en qué nos hemos equivocado, demostrar creatividad y buscar la paz por otras vías. La alternativa: la iniciativa israelí
La iniciativa israelí se basa en una concepción totalmente diferente, y propone: • Buscar a una solución humanitaria del problema palestino, en lugar de una solución política. • Construir la paz sobre la base de una cooperación estratégica con Jordania, en lugar de la Autoridad Palestina. • Ejercer la soberanía israelí en Judea y Samaria, en lugar de entregar estas regiones al Estado palestino.
Una solución humanitaria en vez de una solución política
Los intentos de resolver políticamente el "problema palestino", es decir, creando una entidad nacional palestina, nos han conducido a un callejón sin salida. Esta solución no es posible, porque la concreción del nacionalismo palestino implica el fin del Estado de Israel.
El problema de los refugiados palestinos no es un problema político, sino humano-humanitario. La creación del Estado de Israel no quitó a los palestinos su Estado, porque éste nunca había existido. En muchos casos, les quitó sus casas y su dignidad. Se puede reintegrar la dignidad de los palestinos, darles un hogar, un punto de inicio para una vida nueva; cambiar la condición de "refugiado", que conlleva pobreza y odio, por una realidad de bienestar, prosper
La oportunidad: ahora es posible
En los últimos años se han producido cambios drásticos en el Medio Oriente, que generan la posibilidad de nuevas esperanzas, basadas en dichos principios. El fortalecimiento de Irán, el creciente poderío de Al Qaeda, el fortalecimiento de Hezbollah y la victoria del Hamás en Gaza son los nuevos temas que preocupan tanto a Occidente como al mundo árabe. El Islam extremista se ha convertido en un factor central y peligroso en el Medio Oriente y en el mundo entero.
Los países árabes, en su inmensa mayoría laicos por definición y sunitas por su población, pueden colapsar como piezas de dominó ante el torbellino islámico, que creará un imperio que empezará en Teherán de Ahmadineyad, en Bagdad que se escurre de las manos de los norteamericanos y en Damasco proiraní, para continuar con el control pleno de Ammán, Beirut, Ankara, El Cairo, Jerusalén y también Tel Aviv. La aparición de esta amenaza implica una evolución dramática, que modifica todas las reglas de juego en la región.
Ante esta amenaza se requiere la creación de un eje de países que frenen al Islam, con respaldo norteamericano y europeo, y que garanticen la estabilidad en la región. Ante esta amenaza empequeñece el conflicto israelo-árabe y surge la posibilidad de una alianza estratégica entre los países árabes y el Estado judío, basada en intereses comunes, entre ellos el control de Judea y Samaría por parte del Hamás.
Desprenderse de las fijaciones del pasado
Por todo ello, hay nuevas esperanzas de paz.
Para ello, debemos salir de las viejas fijaciones: no a un "Estado Palestino", no a "territorios a cambio de la paz", no al "fortalecimiento" de Arafat o Abu Mazen (Mahmud Abbas). Israel debe presentar su propia iniciativa de paz, que se base en la comunión de intereses con los países vecinos y que conduzca realmente a la paz y la prosperidad en toda la región.
Una iniciativa de estas características se integra bien a la necesidad de todos los países de la región de frenar el Islam chiíta, que amenaza la estabilidad de todos los países árabes.
La iniciativa israelí propone una solución regional, humana, justa y aplicable a las auténticas necesidades de las partes:
La rehabilitación plena y total de todos los refugiados, y un mapa nuevo y sencíllo en el cual la soberanía israelí se prolongue hasta el Jordán y el Reino de Jordania sea el hogar nacional palestino.
A pesar de que propone una solución amplia y global, la iniciativa israelí es modular: cualquier parte que se implemente contribuirá al interés israelí y regional.
En las próximas páginas se exponen los principios básicos de esta iniciativa, acompañados de mapas y explicaciones.
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